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Conociendo a detalle a los cometas, porque nos encanta la astronomía

Conociendo a detalle a los cometas, porque nos encanta la astronomía

Los cometas son objetos con varios kilómetros de diámetro que giran alrededor del Sol en órbitas elípticas muy abiertas. Comúnmente se piensa que se formaron al mismo tiempo que el sistema solar, y que su composición refleja el estado de esta materia original. Los cometas se concentran en los confines de nuestro sistema, más allá de la órbita de Plutón, en lo que se conoce como “La nube de Oort”.

De vez en cuando las perturbaciones gravitacionales, debido a las estrellas próximas y a los planetas, cae hacia el Sol. Al acercarse se recalienta progresivamente y su superficie comienza a vaporizarse y libera gas y polvo. Esta eyección de materia se hace del lado expuesto a los rayos del Sol; pero bajo el efecto del viento solar el gas es rechazado en la dirección opuesta. Se forma alrededor del núcleo una suerte de cabellera que envuelve y enmascara las observaciones, y una cola que se extiende en dirección opuesta al Sol.

Esa cola consta por lo general de dos ramas: una, curvada constituida por polvo y gas neutro, es amarillenta puesto que refleja la luz solar; y la otra, recta, está constituida por átomos y moléculas ionizadas que emiten una radiación azulada. La cola tiene su extensión máxima cuando está más cerca del sol, y puede alcanzar varios millones de kilómetros.

A continuación, el cometa se aleja de una órbita que ha sido modificada por la atracción de los planetas, sobre todo Júpiter y Saturno. Puede escaparse del sistema solar sobre una órbita hiperbólica o convertirse en un cometa periódico si su órbita es elíptica, como en el caso del cometa Halley.

Los cometas más antiguos son casi invisibles, debido a que en cada vuelta pierden una parte de su masa en forma de gas y se debilitan. Se han podido detectar en ellos moléculas de agua, óxido de carbono, anhídrido carbónico y amoniaco, entre otras.

Manipulando la memoria de otra persona, la verdad detrás de las leyendas

Manipulando la memoria de otra persona, la verdad detrás de las leyendas

Si alguna vez se preguntó si era posible el manipular la memoria de otra persona, buscando crear recuerdos inexistentes en su mente para que su forma de actuar y sentir cambie por completo, pues es muy posible que esto sea parte de un futuro no muy lejano.

No nos referimos a métodos de dudosa efectividad como la hipnosis, o alguna mágica técnica o artimaña psicológica para manipular el modo de accionar de un individuo, de ellos existen vastos estudios y ejemplos al respecto. Este artículo se concentra en una forma netamente respaldada por la ciencia, cuyas bases se están desarrollando mediante la experimentación en roedores.

Científicos especializados en el campo de la neurociencia han logrado aislar las células cerebrales específicas que están asociadas con una memoria en particular, de esta forma, y concentrándose en una de ellas, se puede cambiar la memoria que se encuentra registrada, forzando esa modificación mediante el uso de luces.

Primero se comenzó infectando las neuronas del ratón, esto fue necesario para hacerlas más sensibles a la luz que luego se usaría. De esta forma, y a través de una secuencia de interrupciones medidas al milisegundo, se pudo asociar una determinada secuencia de luces con una memoria, para de esa forma generar una suerte de gatillo para su activación manual.

Habiendo realizado los pasos previamente detallados, se llevó a cabo el experimento, el cual consistió en ubicar al roedor en un ambiente que parecía inofensivo, pero cuyo suelo era controlado por los científicos, pudiendo modular descargas eléctricas al ratón. Luego, el roedor sería ubicado en un ambiente sin las descargas eléctricas, pero en este momento se le transmitiría las luces previamente configuradas como la memoria de miedo originada en el lugar anterior, de esta forma el roedor asumió que se encontraba en la superficie electrificada, dando como consecuencia una instantánea muestra de pánico, producto de una memoria que había sido incorporada en su cerebro.